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Tutorial de Astronomía básica

La primera consideración que debemos tener en cuenta es en qué lugar vivimos. Las estrellas y constelaciones visibles no son las mismas si vives en Madrid, que en Buenos Aires. En este tutorial hablaremos de las constelaciones más reconocibles desde una latitud media del hemisferio norte. Además, ciertas constelaciones se ven únicamente en verano, otras en invierno, y otras durante todo el año.

Otra consideración importante es la calidad del cielo nocturno. Si intentamos observar las estrellas en una ciudad grande o cerca de ella, la contaminación lumínica nos impedirá encontrar más que una o dos estrellas. Por otro lado, un cielo limpio sin contaminación alguna puede resultar abrumador si es la primera vez que buscamos reconocer alguna constelación. Recuerda además que es necesario un periodo de aproximadamente media hora para que nuestros ojos se adapten a la oscuridad y podamos ver hasta las estrellas más débiles.

Un elemento muy útil, sobre todo en nuestras primeras observaciones, es una carta astronómica, que nos muestre el estado del cielo y nos sirva de guía. Existe una gran variedad de cartas y programas para realizar esta tarea, sin embargo os recomiendo especialmente el software de simulación de astronomía Stellarium, y las cartas astronómicas de Sky Maps. Ambas son gratuitas, y pueden resultarnos de gran utilidad. Estas cartas astronómicas incluyen no solo un mapa mensual aproximado de las constelaciones visibles, sino un resumen de los planetas, nebulosas, galaxias y otros objetos más interesantes. Por otro lado Stellarium nos proporciona, dada nuestra posición y una fecha y hora concretas, una visualización realista del cielo, sobre la que podemos superponer las formas de las constelaciones, etiquetas con sus nombres y los de los diversos planetas y objetos interesantes, resultando imprescindible para cualquier aficionado a la astronomía.

Encontrando las constelaciones

Encontrar y reconocer las diferentes constelaciones puede resultar difícil para un neófito, sin embargo existen multitud de reglas mnemotécnicas y asociaciones geométricas para facilitar esta tarea. Recuerda que no sólo son geométricas las relaciones entre las constelaciones sino que cada una de ellas tiene una historia y se relaciona con las demás a través de ella. Si sientes curiosidad sobre los mitos y leyendas que rodean a algunas de las constelaciones más conocidas, puedes consultar este enlace.

La primera estrella que aprenderemos a localizar es la estrella polar, y con ella las constelaciones de la Osa Mayor y la Osa Menor. De estas dos, la Osa Mayor es la más visible. En España es conocida popularmente como "El Carro", y es visible durante todo el año, mirando hacia el norte. Generalmente es más fácil de ver en verano, ya que en invierno se encuentra más cercana al horizonte, y la contaminación lumínica puede afectar su visibilidad.

Esta constelación se asemeja a un cazo o cazuela. Si trazamos una línea que pase por las dos estrellas finales del cazo y la prolongamos, nos encontraremos con la estrella Polar, tal y como se indica en la imagen.

La Polar, que pertenece a la constelación de la Osa Menor, es probablemente la estrella más conocida, y saber encontrarla puede resultar útil, pues indica la dirección en la que se encuentra el norte.

También partiendo de la Osa Mayor, podemos localizar la constelación del Boyero o pastor de bueyes, y junto con ella las constelaciones de la Corona Boreal y Hércules. Para encontrar estas constelaciones sólo tenemos que seguir el arco trazado por las tres estrellas de la Osa Mayor, las que formarían el mango del cazo, hasta llegar a Arturo, la estrella principal de la constelación del Boyero.

A la izquierda de esta constelación encontraremos la Corona Boreal, con una clara forma de corona invertida, y un poco más a la izquierda Hércules, donde resulta más fácil reconocer las cuatro estrellas que dan forma al cuerpo de este héroe mitológico.

Quizás las constelaciones más llamativas visibles durante el verano son el Cisne, el Águila y la Lira, cuyas estrellas principales conforman el llamado Triángulo de Verano. Estas constelaciones las podremos ver si miramos al cénit. En la constelación del Cisne resultan especialmente reconocibles 6 estrellas, en forma de cruz (4 longitudinales, y 2 más a cada lado), con la más brillante, Deneb, en un extremo. La constelación de la Lira, comprende en un reducido espacio una de las estrellas más brillantes del firmamento, Vega, junto con un pequeño rombo. Por último la constelación del águila, con su estrella más brillante Altair, cuya forma resulta un poco más difícil de distinguir.

Otras constelaciones típicas de finales de verano son Casiopea, Perseo, Andrómeda y Pegaso. Casiopea es una de las constelaciones más reconocibles, pues sus estrellas forman una W (o una M, según como se mire). Prolongando las líneas que unen sus estrellas tal y como aparece en las imágenes, llegamos a las constelaciones de Perseo y Andrómeda. Además, junto Andrómeda se encuentra un gran cuadrado, la constelación de Pegaso.

Cambiando de estación, hablaremos de algunas de las constelaciones más llamativas que se pueden ver en invierno. Las constelaciones de Tauro, Orión, Can Mayor y Can Menor, Géminis y Auriga son algunas de las más fáciles de reconocer si miramos hacia el sur. De hecho sus estrellas principales son algunas de las más brillantes de todo el firmamento, y conforman el llamado Hexágono de Invierno. De todas ellas, las más reconocibles serán probablemente Orión, el cazador, y Tauro. Un poco a la derecha de la estrella principal de Tauro, Aldebarán, se encuentra un pequeño grupo de estrellas, conocido como las Pléyades, o Siete Hermanas, muy característico y llamativo. Otra de las formas más reconocibles es Géminis, puesto que contiene 2 estrellas de gran brillo (Castor y Pollux) separadas por una pequeña distancia. Siguiendo las estrellas restantes del hexágono podemos encontrar las constelaciones del Can Mayor, Can Menor y Auriga.

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Leandro Ruiz Lozano, Cartagena, 2013